logo


Por Miguel Silva Bustos

Esta fue la última pregunta realizada por el juez japonés Hisashi Owada, el cual señaló: “Tengo una pregunta sencilla que hacerle al solicitante y también al equipo chileno. En el transcurso de los procedimientos orales y los documentos presentados por ambas partes, tanto la solicitante como la respondiente han referido o utilizado la expresión – y cito- ‘acceso soberano al mar’, fin de cita. Este no es un término reconocido en el derecho internacional, y ambas partes sin embargo han utilizado esta expresión cuando describían o bien su propia posición o se referían a la posición de la parte contraria. Yo le agradecería mucho a ambas partes que tengan a bien definir el sentido de ese término tal como ellas lo entienden, y también que tengan a bien explicarnos el contenido específico de ese término tal como ellas lo utilizan para determinar sus posiciones sobre la cuestión de competencia de la corte”.

Quizás sea una pregunta sencilla, pero a la vez compleja y preocupante, ya que la Corte Internacional de Justicia no formula la pregunta porque la ignora. Algunos quizás piensan que fue para quitarle un soporte a la demanda boliviana y así no alterar el Tratado de 1904 -lo cual es el objetivo oculta tras la demanda bolivia-. Pero, los jueces tienen un conocimiento gigante del Derecho Internacional y se percataron que ese concepto no existe -pero sí el concepto de “soberanía”-. Quizás esto mismo hasta sea un tirón de orejas a cada equipo, ya que ninguno se esforzó por definir, sino atacar la misma “indefinición” sobre el caso. Mediante esta pregunta se exige saber sobre el fondo, lo cual debe decidir la CIJ para declararse competente o no.

Hay que tener mucho cuidado al responder esta pregunta, ya que daría curso de la competencia del tribunal de acuerdo al Art. 36 del Estatuto de la Corte. Es lo primero que tenemos que tener claro. Segundo, se deberá fragmentar la pregunta. O sea, lo mismo que se ha dicho en distintas veces: la demanda señala que existe “La obligación de negociar de buena fe una salida (acceso) soberana al mar”. Bien, debemos desmenuzar esta frase para entender de una mejor manera. Por lo cual, tenemos que establecer que existen dos tipos de obligaciones señaladas en esta frase: una de negociar y otra de resultado. La primera es avalada por los Actos Unilaterales, fuentes de derecho internacional que no se encuentran en las fuentes formales de este derecho, sino que como una fuente auxiliar. La promesa, como acto jurídico unilateral, que quizás sea válido. Así lo ha establecido la Corte Internacional de Justicia. Respecto de la segunda obligación, y es la que nos importa para hablar sobre la pregunta del juez Owada, estaríamos hablando sobre un resultado que Bolivia espera al judicializar la demanda: acceso con soberanía al mar, recordando que la obligación de resultado depende –como accesoria– de la obligación de negociar –obligación principal–.

Por lo tanto, debemos desmenuzar la supuesta obligación de resultado. La definición de qué es lo que entendemos por “Acceso soberano al mar”, la separaremos en tres partes: Acceso, Soberano y Mar.

Acceso

En este punto, no hay mucho más que expresar que los usos y prácticas constante que ha tenido los países mediante el Tratado de 1904 y el cual se reflejó en el proyecto de Cancillería llamado Mito y Realidad: En el cual expone la verdadera relación de acceso que tendría Bolivia. Pero, la palabra Acceso, no sería realmente lo que busca Bolivia, sino que es un “devuelta” de sucesión de una porción de terreno que Chile tiene gracias al consentimiento explícito del Tratado de 1904.

Por lo que sucesión la podemos entender como “la situación de hecho que produce cuando un Estado es sustituido por otro en un territorio determinado” (O’Connel, State sucesión, p. 3. Sorensen, obra citada, p.297).

Es decir, Bolivia, lo que verdaderamente busca en el fondo del asunto es la teoría de sucesión del ordenamiento jurídico, dicho de otra manera; la sucesión territorial en la que va “implícito el traspaso de toda una organización jurídica, es decir, un ordenamiento jurídico que se perpetúa en un sujeto ya viviente” (Teoría y Práctica del Derecho Internacional Público: El Estado como sujeto de Derecho Internacional. Tomo II, Volumen I. Hugo Llanos Mansilla. p. 467), pero lo cual contradice absolutamente el Tratado de 1904, en el cual ya se estipuló esta sucesión de terrenos que pertenece a Chile. Y si aun fuere negada la Teoría sobre sucesión, Bolivia podría entiende su petición no como un derecho de propiedad, sino como de soberanía y el libre derecho que le otorga este mismo. Pero, que continuación podríamos enlazar a este concepto con el siguiente.

Soberanía

Podemos entender el concepto de soberanía como “el derecho a ejercer las funciones de Estado en un plano de independencia e igualdad respecto de otros Estados”. (Court Permanente de Justice Internationale, Régimen Donaire entre L’Allemagne et L’Autriche. Dictamen del 5 de septiembre de 1931. Opinión individual de Azilotti. Véase en Opere di Dionisio Anzilotti, II, tomo 2º, p. 627), por lo que  es un principio que opera en base a la coordinación entre los Estados. Existiendo una plenitud de facultades en base a la jurisdicción de cada uno, a menos que el mismo Estado se haya impuesto obligaciones, como lo es el acceso sin soberanía por parte de Chile. Por esto mismo, debemos entender que soberanía tiene una genuina relación con el territorio. En este ámbito, al tener un tipo de soberanía territorial, el Derecho Internacional impone el deber de respetar los derechos de las demás Estados, y tal como dice don Hugo Llanos “la soberanía territorial no es un mero hecho ni algo exclusivamente político, sino  una función y de ahí que exista una relación necesaria entre el derecho de excluir a los demás Estados de un territorio determinado y el deber de desarrollar en dicho territorio la actividad estatal, las funciones del Estado” (Teoría y práctica del Derecho Internacional. El Estado como Sujeto de Derecho Internacional. Tomo II, Volumen I, pag. 139). A la vez, la Corte Internacional de Justicia el 9 de abril de 1949, en el caso del Estrecho de Corfú, señaló lo que se entendía como obligaciones del “soberano territorio” y presunciones probatorias de este. Por lo que “Acceso Soberano” sería algo casi igual a lo que es un “Soberano Territorio”, siendo esto último lo que pide realmente Bolivia.  La comparación entre uno y otro debe ser objeto de respuesta por parte de Chile, ya que afecta totalmente al Tratado de 1904.

Mar

En este punto, Chile deberá argumentar que Bolivia es uno de los 40 países que no tienen mar en el mundo, pero tendría los mejores beneficios entre todos, gracias a nuestro país. Además, están suscritos a la CONVEMAR. Y en este caso, un acceso sin soberanía al mar es una vía por la cual un país tiene permisos especiales de otro diferente, para ocupar, transitar, entre otras acciones, dentro del territorio, costa, plataforma continental, uso de puertos, etc. Mientras que un “acceso con soberanía al mar” es en donde un Estado excluye derechos de otros Estados para hacerse propios la integración geográfica de una región; ya sea de derechos de propiedad o constitución al desarrollo de la actividad Estatal, lo cual está establecido en el Tratado de 1904 a perpetuidad. 

En conclusión, la supuesta obligación de resultado sería el “Acceso soberano al mar”. Por lo cual esta sucesión de hecho no se cristaliza en ninguna obligación, ya que los usos y prácticas a través del acceso sin soberanía no han establecido un territorio soberano para Bolivia, sino que -podría ser casi como en el derecho interno- una especie de servidumbre de tránsito.

Por lo tanto, Bolivia solo buscaría redefinir fronteras en base a las instituciones de sucesión y soberanía, las cuales están establecidas expresamente en el Tratado de 1904.

En resumen, desde mi punto de vista, el “acceso soberano al mar” es mar más tierra. Y por lo tanto, discutir tal acceso implica una redefinición de límites, lo cuales fueron trazados en 1904, en donde la CIJ se tendría que declarar incompetente. Aunque tiene toda la facultad para escuchar el fondo del asunto y fallar junto a la sentencia la incompetencia de la Corte.

Dejar un comentario con:

Loading Facebook Comments ...