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Por Miguel Silva Bustos

El día de ayer, 24 de septiembre, los jueces de la Corte Internacional de Justicia tenían el deber de emitir su decisión sobre la Objeción Preliminar impuesta por Chile por la demanda boliviana sobre “Obligación De Negociar Un Acceso Soberano al Mar”.

Al emitir su veredicto, 14 votos a 2 votos, la mayoría podría concluir que fue un fracaso. Pero, esto no fue así. La verdad es que al leer el escrito de decisión sobre Objeción Preliminar, uno puede darse cuenta que los numerales 33, 34 y 35 del fallo de la CIJ son los más importantes, ya que:

1.- La CIJ establece que no se pronunciara sobre el estatuto jurídico del Tratado de 1904 y tampoco sobre algún derecho soberano sobre acceso al mar, pidiéndole a Bolivia que no insistiera. Por lo que la causa indigenista y la teoría de la invasión queda absolutamente descartada.

2.- La CIJ pudo visualizar la existencia de una obligación de negociar y otra de resultado. Ante la supuesta Obligación de Negociar, exigió a Bolivia argumentar sobre esta e indicó, limitando absolutamente su competencia, a solo conocer sobre la obligación de negociar y no la de resultado, la cual es consecuencia de la primera y es lo que pretendía Bolivia para ganar territorio soberano.

3.- La CIJ, finalmente, concluyó que revisará si Chile cumplió de buena fe esta “Obligación de Negociar un acceso soberano al mar”, pero sin considerar su resultado. Por lo que se hablará de “Acceso soberano al mar” en una supuesta negociación, sin considerar un traspaso de territorio.

Por lo que se puede concluir que, a pesar de haber perdido la objeción preliminar por una votación abultada, el equipo chileno logró limitar la Competencia de la CIJ e impuso la idea de que no se le obligara a entregar un acceso soberano al mar directamente. Además, logró hacer entender a la CIJ que Bolivia no podía buscar una obligación con resultado ni modificar el estatus jurídico de un tratado por una simple negociación -esto jamás se ha visto-. Por lo que el resultado de tal obligación de negociar, en una supuesta negociación de buena fe, puede incluso fracasar tanto política como jurídicamente.

Hay que dejar de ser pesimistas o sensacionalista, ya que es hora de que empecemos a hablar sobre Actos Unilaterales de los Estados y tratar de encontrar, a través de nuevas teorías, la forma en que estos actos sean modificados o revocados, ya que no pueden ser perpetuos. Es un juicio difícil, más difícil que el peruano, pero es abordable.

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