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Por: Elio Segovia Olave.

Para el profesor Pablo Rodríguez Grez un Estado de Derecho supone necesariamente la concurrencia de tres elementos, los que vienen a ser: un sistema integral de normas, un poder jurisdiccional independiente, y el respeto a los derechos fundamentales de las personas.

Comúnmente suele ser que algún “ciudadano de pie”, e incluso algunos letrados, no sienten mayor dificultad en menospreciar o relativizar la importancia de aquel concepto que de palabras del célebre jurista hemos definido, a tal punto que se llega a pensar que la ley y el orden no son si no meros formalismos o la protección de intereses de aquellos que son más privilegiados, sin embargo toca ver ocasiones en las que este mismo Estado Derecho reafirma su valía sin reafirmar su vigencia, me encargo de la reciente expresión dejando en claro que al decir de reafirmar su valía, digo que su importancia queda manifiesta en las mentes de aquellos quienes la disminuían, y respecto de su vigencia, me refiero a  la materialización de su imperio ante los actos de los demás. Esto ocurre en muchas oportunidades, en el día a día de nuestro pequeño y querido país, sin embargo se palpa con mayores fuerzas en las situaciones y lugares como en las que quien escribe estas líneas se encuentra, en zonas de catástrofes.

No menos que agradecido de Dios (y del Estado) me puedo encontrar, porque no me haya tocado vivir la situación que lamentablemente (y afortunadamente solo) tuve que apreciar por los medios visuales de comunicación, situación ocurrida tras el seísmo de 8,8° del 27 de febrero del 2010; en esa oportunidad se desató el pillaje de una manera ya desmedida inclusive para nosotros, los saqueos y desmanes se encontraban a por doquier, sin que la para entonces débil jefatura del Estado tomara cartas efectivas en el asunto, para esa oportunidad observamos lo importante que es el Orden, y con ello, el Estado de Derecho, recordamos además que el derecho no sigue la lógica de las ciencias naturales, no hay relaciones de causalidad en nuestra ciencia, solo de imputación, las normas que mandan a respetar los derechos de las personas, en su lenguaje prescriptivo lo ordenan, y es la autoridad quién debe materializar coactivamente la vigencia de estas normas, lo que venturosamente la misma autoridad para ahora ya había aprendido, resultando tranquilizador para nosotros que sufrimos el evento telúrico de 8,2° y sus subsecuentes réplicas en el norte de Chile, que esta misma autoridad haya ya de un en principio declarado el estado de excepción constitucional requerido, y haber mandado a las Fuerzas Armadas a que tomen control del asunto, así nos evitamos de caer en un escatológico estado de naturaleza hobbesiano y continuamos viviendo en este tranquilizador pero efímero orden que nos proporciona el Estado de Derecho, y que impide que el hombre mute en un lobo para sí.

* Autor: Elio Segovia Olave. Egresado de Derecho de la Universidad Arturo Prat de Iquique. Ayudante de Derecho Comercial y Económico. Ayudante de la Revista Corpus Iuris Regionis.

Twitter: @ElioSegoviaO

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